Céntrate.
Escribe. Escribe. Escribe.
Deja que crezcan los personajes, los conflictos, las historias. Libera la pluma. Que sea ella quien decida nuestro destino.
No huyas. No corras.
Es momento de quedarse, de sentir. De afrontar todo aquello que dejaste apartado durante tanto tiempo. Abre un poco las puertas, deja que entre.
Arriésgate. No tengas miedo. El dolor llegará igual por mucho que trates de evitarlo, ¿no prefieres vivir con valentía?
Lo que deseo es que mi camino me lleve a la paz. A la suave calma del silencio. Al espacio inmensurable que deja una mente tranquila. Para disfrutar, imaginar, crear, sentir. Porque la paz no es siempre monotonía, también es el cambio paulatino de nuestras almas, libres de evolucionar a su propio ritmo.
Céntrate.
Ya he dejado a mi mente divagar de nuevo.
¿Por dónde iba?

