Qué meses más raros. ¿Alguien entiende algo?
Lo único que entiende mi mente es la música en bucle y los dedos sobre el teclado. No puedo parar; si dejo de escribir, siento que nunca lo acabaré. Pero tengo que hacerlo. Aunque solo sea para demostrarme a mí misma que puedo. Que, si me lo propongo, conseguiré lo que quiera. Lo hago por mí. Y eso es lo más alucinante.
¿Cuánto tiempo hacía que yo no era la primera en la lista? ¿Cuánto tiempo he pospuesto mis propios planes? Es el momento.
Todo lo demás puede esperar. Ahora me toca a mí. Soy la dueña de mi vida, de mi futuro, de mis sueños. Y pienso ir hasta el final.
Por fin me veo y me reconozco.
Me siento. Me gusto.
Rodéate de personas que te hagan sentir así. Donde duden, donde juzguen, donde no acepten tus cambios y tu evolución… ahí no.

