Me siento bien. Estoy estresada, agobiada. Pero me siento bien. Las piezas poco a poco empiezan a encajar, los esfuerzos van dando sus frutos.
Aunque sea lento, muy lento el camino, seguimos hacia delante. Confío en que puedo. Confío en mi. En mi visión. En mis ganas. Llegaré a conseguir todo lo que tengo en la cabeza. Lo sé.
El estrés momentáneo merece la pena. La lucha constante contra el agobio merece la pena. Las batallas mentales que voy ganando contra mi misma cada día, merecen la pena. Todos los días me acerco un poco más a quien soy, a quien quiero ser. Y eso es lo que me empuja.
Es mi camino del ninja.


