Heridas

Tú me hablas,

Y yo me desangro.

La sangre oscura sale a borbotones,

dejando la piel muerta, pálida, herida.

Herida que cierro en mis días de soledad,

que cuido,

que coso una y otra vez punto por punto.

La piel ya fina y resquebrajada,

húmeda y rota,

se sostiene difícilmente.

Pero la cierro.

Y permanece así los días sin ti,

se reconstruye en tu ausencia,

en los días o meses en que no estás.

A veces largos y numerosos,

otros, cortas horas,

en las que la herida incluso sigue algo abierta.

A ti no te importa,

Me ves desangrarme

y actúas con normalidad,

como si mi sangre fuera el precio

de tu compañía.

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