Qué divertida es la vida cuando estás con la persona correcta.
No hace falta hacer gran cosa. Un lugar tranquilo. Una conversación sincera. Una cálida sonrisa. Todo cobra mucho más sentido, más color.
Es cierto eso que dicen del tiempo, coloca todo en su sitio. La espera es difícil, y más ahora que vivimos tan rápido, con todo a nuestro alcance de forma inmediata. Hemos perdido el hábito de esperar. Y a veces en la espera es donde te encuentras a ti mismo. Donde te reajustas, te conoces, te entiendes.
Es la única forma de llegar al otro lado.
De reencontrarte con la vida.
Qué divertido es saber quién eres.
Y aceptar que cambiarás.
Que ahora eres esto… pero aún puedes convertirte en quien quieras.
Que divertido salir de la cajita en la que te metieron, con todas las directrices que debías seguir. Y que los demás usaban para catalogarte.
Pero no eres una caja.
Tu estructura es voluble, caótica, infinita.
Qué bonita es la gente que es libre.
Y qué placer saborear la libertad en sus ojos.

