Qué ganas de que arda el mundo.
Ojalá poder arrasarlo todo con un simple chasquido de mis dedos.
Hay gente mala, muy mala.
No te rebajes a su nivel, dicen algunos.
Pero joder, que ganas de que paguen, de que sufran duplicado el dolor.
Escupiría aquí toda mi rabia, pero no serviría de nada.
Solo para hacer el nudo que me aprieta la garganta más grande, más pesado.
Para arrancarme las últimas lágrimas frustradas que me quedan.
No.
Debo deshacerme de ella, dejarla ir.
¿Alguien puede controlar el tiempo?
Demos marcha atrás.

